
durante la semana caminas rápido, te sumerges en tu rutina, y de vez en cuando sacas la cabeza buscando un poquito de evasión, coges oxigeno y vuelves a sumergirte entre las prisas, el trabajo, el movil.. y una vez más levantas la cabeza para respirar. igual que el pececito que sobrevive en mi salón.
a veces, en esos momentos de pausa entre el ruido, apareces, paf. Con los ojos cerrados, barajo múltiples situaciones, encuentros, que empiezan como cada sábado más o menos a la misma hora y en el mismo rincón del mismo bar, con la única diferencia de que esta vez, número uno, no me pongo nerviosa, no noto el corazón en modo sprint, golpeando desde dentro.
Por primera vez no pasa que te busque sin encontrarte, y que vuelva a intentarlo a cada momento. No pasa en absoluto, que cuando por fin te vea, mi mente en continua verborrea, disfrute del silencio, de un momento en blanco e inoportuno.
Estamos deacuerdo en que no sucede nunca cuando me lo invento, que sea incapaz de pronunciar una palabra, un gesto con la mano, y empequeñecer hasta límites insospechados.
Lo que pasa en su lugar es que te acercas, y yo totalmente segura, sin tropezar a pesar de la muchedumbre del bar, de los punkis y el ska, del ruido, del desfile de cervezas que anda bailando la conga en mi cuerpo, a pesar de todo eso, las cosas suceden y se resuelven y continua el movimiento.
Pero lo que estamos de acuerdo en que no pasa, es esta sensación de que otra vez no ha pasado nada. He decidido borrar esa estúpida sensación de que esta vez tampoco, que quizas el sábado que viene, porque de sábado en sábado, vamos comiéndonos las semanas, y las ganas de verte, y las mariposas que me invento, y el tiempo las horas los días. Que yo quería más bien poco, pero parece que esta historia se termina con puntos suspensivos y un poco de coherencia a tiempo.
Que seguimos perdidas entre las ranas del cuento. Y de cuento en cuento, esto va a acabar mal...
análisis racional: lo cierto es que la rana en cuestión debe tener una perspectiva tipo "
Nada en la nevera" de todo esto porque si, número uno, pasas a su lado y no le sonríes, no le miras, no le saludas, y número dos, cuando él se acerca, prácticamente no le hablas, la rana no sé que pensará ni si piensan las ranas, pero no creo que se pueda imaginar todos los efectos secundarios que me provoca.
conclusión: Ante todo esto solo caben dos posibilidades:
1. levantar la veda al tequila que me había autoimpuesto, y dejar que este lo resuelva solo.
2. a tomar por culo las ranas. Varios voluntarios ya me han ofrecido sus servicios como partidores de piernas. Aunque sospecho que yo sola podría con él, total, juega al pádel.
vane, en modo
marimadalenas